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Las Playas
- Cuajiniquil: sus aguas
más parecen la superficie de un estanque azul que mar abierto,
y el oleaje apenas se percibe. Tiene la particularidad de abrir
su extensa playa, de arena blanca y suave inclinación,
en una punta arenosa detrás de la cual corre un río,
se abren dos esteros y existen varios riachuelos que le dan al
contorno la apariencia de una isla.
- Playa del Coco: colorido
pueblo pesquero, localizado en una ensenada profunda con una larga
playa de arena oscura y aguas tranquilas.
- Nancite y Tortuguero:
hay meses del año en que la playa se cubre literalmente
de tortugas que llegan allí para desovar, sin que quede
un sólo espacio libre de ellas.
- Manuel Antonio: en la
franja litoral del Pacífico Sur, la selva se descuelga
sobre la arena de la playa y el turista se asombra de encontrar,
correteando en los arbustos bajos y la arena, manadas gigantescas
del Mono Tití.
- Tamarindo: ofrece la mejor
selección de hoteles y restaurantes disponibles en la región
y es un punto popular entre las personas que practican surf.
- Cahuita: en la costa atlántica,
ofrece una pacífica sensación de soledad y de potente
comunicación con la naturaleza, de virginidad y de pureza.
Los fondos del arrecife en esta parte, son ideales para los que
aman el buceo, mientras que las aguas transparentes dan campo
a una apretada visión de pólipos, bosques de algas
y cardúmenes increíblemente coloridos de peces de
todas las formas y especies conocidas en las aguas caribeñas.
- Puntarenas: es una ciudad
dedicada por entero al turismo y a la pesca. La mayor infraestructura
turística litoral del país se encuentra ubicada
en su extensión.
- Conchal: se distingue
del resto de las playas del Pacífico porque su contorno,
en lugar de estar cubierto de arena fina, está cubierto
de conchas, moluscos y caracoles en una cantidad desorbitada.
- Carate, Drake, Playa de Corcovado
y Llorona: localizadas en el Pacífico Sur, estas
tierras litorales son muy conocidas porque abunda el oro aluvional
en los ríos que desembocan en ellas, las selvas vecinas
y algunos accidentes geográficos que las limitan.
- Guanacaste: sus playas
contemplan desde profundas ensenadas dentro de un Parque Nacional,
a los modernos hoteles de cuatro estrellas, con servicios completos
de restaurantes gastronómicos y de barcos nacionales equipados
para las aventuras acuáticas como la pesca. En Guanacaste
el viento barre las playas, separando los peñascos rocosos
del bosque tropical seco, hogar de monos aulladores y de multitudes
de loros.
- Península de Santa Elena:
playas salvajes y aisladas, visitadas solamente por aventureros,
los amantes de la naturaleza, las personas que practican surf,
y por las tortugas para su anidamiento.
- El Golfo de Papagayo:
ofrece playas más accesibles y las tranquilas aguas brindan
condiciones excelentes para la natación, windsurfing y
otras diversiones acuáticas.
- Nosara: es un punto espectacular
que combina los encantos de largas playas vacías, con la
fauna que habita el raro bosque tropical seco.
- Jacó: se ubica
cerca de varias atracciones naturales, que son perfectas para
aquellos excursionistas que se cansan de la vida de la playa.
Palmeras alineadas, playa con arena como el azúcar, hizo
que Jacó fuera uno de los primeros en Costa Rica en convertirse
en un resort, y por lo tanto existe gran cantidad de hoteles,
restaurantes, departamentos y servicios. Es un punto popular entre
las personas que practican surf, quienes son atraídos por
sus constantes olas.
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